Hiperbólicos e hiperbóreos, no tan parónimo como parece...

 ''Somos hiperbóreos; sabemos muy bien cuán aparte vivimos''. Una de las frases más reconocibles de la obra El Anticristo de Friedrich Nietzsche (1888), mentando la gigantesca distancia mental que le separa del común de los mortales. Después de más de 20 años de mi primera lectura del mismo, he de decir que me incluyo en ese ''vivimos''.

Nietzsche sabía bien lo que decía en la cita, puesto que su deriva a filósofo arranca de su ejercicio en el campo de la filología clásica.

Hiperbóreo: El que viven más allá de donde soplan los vientos boreales, es decir, gente que habita más allá del Norte conocido. Son parte de la iconografía de la mitología griega, mentados por muchos autores clásicos, siendo una de las lecturas más finas sobre los mismos la de Heródoto también es un temazo de Messiah, pero eso no cuenta.

Él trata sobre unos humanos que viven de forma salvaje, en contacto directo con la naturaleza, fuera de los vicios de la civilización, viviendo en plena armonía y felicidad; vamos, una versión antigua del Buen Salvaje de Rousseau.

Tanta fascinación generó este microcosmos, que los pensadores griegos intentaron dar con dicho lugar en el caso de existir; que si más allá de Tracia, de la Estepa Póntica, etc.. para así finalmente encontrar la mítica y utópica Hiperbórea, aunque esto más bien es representación icónica de la búsqueda de la felicidad ya en tiempos antiguos.

 No seré yo quien venga a desmentir a los filósofos griegos que quisieron encontrar un lugar que, físicamente no existe, ¡o sí!, como idealización de un pueblo septentrional, que una vez desaparecido su legado de los registros históricos, esa nebulosa se transforma en leyenda.

¿Y si os digo que realmente existió un conjunto étnico que cumplió casi a rajatabla con todo aquello que los antiguos pensadores griegos intentaron encontrar, ya no de forma psíquica y espiritual, sino geográfica? Eso sí, para ello abandonaremos los vientos del Norte por los de Este, los alisios.

Si fuéramos desde la antigua Grecia, tendríamos que orientarnos a su favor, cruzar las Columnas de Hércules, y dejarnos llevar hasta los confines del antiguo mundo conocido, donde Ptolomeo, ya en el s.II situó el primer Meridiano Cero, a un conjunto de islas que llamaron los romanos Afortunadas.

Buen clima, donde la tierra daba todo lo que necesitaban a sus habitantes, acompañados de su pequeño ganado y de lugares donde pescar. Estos lugareños, no conocían la metalurgia  ni la navegación, aunque quizás más que desconocerla, la olvidaron, porque no les hizo falta practicarla. Total ¿Quién quiere salir del paraíso en la Tierra?



El oso polar hiperboreo de Messiah no es más feliz que el chucho canario

Eso me dijo un autóctono canario, en una amigable charla en mitad del monte, en unos de mis viajes al archipiélago, acompañado de su perro y un buggie con más mili que la que hizo él en Cartagena, siendo la única vez que salió de su islita, según me dijo, y que aunque la amaba, no la conocía al completo, que con su zonita le bastaba.

Si vivir así ya es hiperbóreo en los tiempos que corren, hasta el s.XIV-XV, imagino que la habitabilidad en el archipiélago sería lo más cercano a lo que buscaban los antiguos pensadores grecolatinos.

Pero la película cambió, llegó la magnífica civilización, con un credo que pretende tanto salvarnos a hostias, como dice la estrofa de Salve de La Polla Records.

En 2026, a nivel genético y étnico, estamos más cruzados que el perro del hombre del buggie, pero todos, yo el primero.

Tratar características fenotípicas actuales para encasillarlas dentro de marcadores étnicos antiguos puros, es un ejercicio bastante pueril y que no te lo puedes tomar muy enserio, como habrás visto en teoría de los genes macarras.

Pero sí que es cierto, que uno tiende a asociar conductas grupales comunes, en la que llaman la atención aquellas que distan de uno mismo, y uno tiende a considerar como fenómeno exclusivamente local.

Uno ya tiene sus años, y ha viajado mucho por sitios muy dispares, ser ávido lector de manuales de Historia pura y ensayos filosóficos desde tiempos inmemoriales, con algunos conocimientos sobre Antropología y Humanidades, pese a mi pesar, etc, pues, es inevitable sacar el etnógrafo de barra de bar y empezar con las dichosas comparaciones odiosas de los cojones.

Resulta que vas a Canarias de vacaciones, a desconectar unos días de la rutina, a beber sus espectaculares garimbas de verdad sin puto maíz, a comer papas con mojo y almogrote, a bañarte en el océano, visitar ruinas y monumentos ¡a ver Lucha Canaria en directo! etc etc etc y el etnógrafo de barra de bar que llevo dentro, despierta, y hace que a la vuelta, necesite unas vacaciones para recuperarme de las propias vacaciones por la cantidad de datos que he recopilado/procesado.

¿Creéis que el hombre del buggie no fue brutalmente desollado y eviscerado, metafóricamente hablando, siendo objeto del análisis más profundo por mi parte? El problema es que no fuera solamente él, es todo el mundo con el que me cruzo, ¡y no solamente en Canarias!, que si estoy muy aburrido hago lo mismo con el cartero de mi barrio.

El lenguaje, dialecto y expresiones ,los gestos y ademanes, el físico y apariencia, todo.

Pues en el caso canario, sí que hay una cosa que me llamó muchísimo la atención. El uso de las hipérboles en su lenguaje coloquial. Es algo que tienes que fijarte, pero sí que es cierto que es más común de lo que parece.

¿Origen autóctono que pudo existir en los antiguos canarios dentro de su contexto/lenguaje amazigh, o traído desde la Península Ibérica desde el occidente andaluz -de Cai cohone como recurso comunicativo común en poblaciones que viven más en contexto populoso y requieren de economía del lenguaje para expresarse? Pues ambas por lo que  estoy viendo según voy estudiando el fenómeno.

Pues eso, que los canarios son muy hiperbólicos, pero mucho, al menos con los que me he topado, teniendo una buena muestra de ejemplos, como:

-Un local de comida rápida, dice la cajera: el 64. Yo para variar, no lo oí, y lo dice una segunda vez, voy a recoger mi pedido y me suelta: -me harté a llamarte (con el tono bastante alto)

En ese momento una parte de mi cerebro pensó:

Maldita hija de puta, me has llamado solamente dos veces, no me abronques por ello delante de todo el mundo.

Y la otra parte, a la vez, la racional/etnográfica pensó:

Te está diciendo que te ha llamado antes solo una vez, y habla 2-3 tonos por encima de lo normal para que se la oiga y gente despistada como yo, no se le quede frio.

Así que le dije 0.3 segundos después:

-Vale, perdona, muchas gracias.

 

Lo que fue el ocaso de la tranquilidad del modo de vida de los antiguos canarios, se transformó en una punta de lanza para que los descendientes de sus antiguos habitantes pasaran a América.

De hecho, el lugar con más genética asociada a los antiguos aborígenes canarios, fuera del archipiélago , se encuentra en Puerto Rico (superando a algunas islas) y Venezuela.

Trabajo con gente procedente de Venezuela, muy majetes, les gusta beber su polarcita, y te enseñan a hacer arepas. De música no hablamos, por eso todo Ok.

 

¿Creéis que esta gente emplea el uso de hipérboles? ¡Cómo no!, no tanto como los canarios, ¿o sí? el caso es que las emplean.

- Del sueño que tengo me estoy exterminando.

- Tengo tanto frio como una polarcita bien chévere.

- Hace tanto calor que  me abrasa las entrañas.

Y cosas así. Por algo eran conocidos los culebrones venezolanos.

Está claro que el empleo de hipérboles responde al lenguaje pasional. No sé si os habéis dado cuenta, pero cuando he contado mi experiencia con la cajera, donde una parte del cerebro expresó lo de -maldita hija de... también es una hipérbole, mental, pero lo es. Yo no conozco a su madre, no sé lo que hará en sus tiempos libres o de oficio. Y el lenguaje racional, más calmado y sosegado, invita a otra forma de expresarse, por así decir, más racional.

Realmente todos, dependiendo del contexto, somos o más racionales o más pasionales. Desde la antigüedad han coexistido la visión platónica y la estoica del mundo dentro de un mismo individuo.

Que no te engañen esa gente que se autodefine como estoica, eso es como decir que eres humilde, pero realmente todo el mundo sabe que eres pura vanidad.

Para concluir, mentar que me resulta curioso que cuando actuamos y nos expresamos de manera más hiperbólica, estamos más cerca de ser hiperbóreos, o al menos, eso me parece a mí.


Si te has quedado con ganas de más:

-El Anticristo de Friedrich Nietzsche (1888-1894).

-Libro IV de Heródoto (s.V a.C)

-Tradición egipcia de islas atlánticas en los mapas de Ptolemeo y Marino de Tiro de Georgeos Díaz-Montexano (2014).

-Gran Canaria Prehistórica de José Juan Jiménez González (1999).

-Tiempos de hipérbole. Inestabilidad e interferencias en el discurso político de Beatriz Gallardo Paúls (2018).

-Oi! Se Arma - Si Vis Pacem Para Bellum (2007).

-Messiah - Extreme Cold Weather (1987).

-Grauzone - Grauzone (1981).





No hay comentarios:

Publicar un comentario